Divago en una mañana de Domingo entre calles, enfrascado en mis preocupaciones habituales, en mi pequeño mundo de personas, luces, sombras, calles y colores habituales. De repente te advierto charlando animadamente con el vendedor de un puesto de flores, mientras eliges aquellas que más te gustan. El pelo oscuro, las facciones geométricas. Menuda, pero con el cuerpo muy proporcionado, y unos ojos verdes que albergan toda la profundidad del universo. Al llegar a tu altura, me he quedado de repente detenido. No he sido consciente de que llevaba unos segundos observándote incapaz de articular palabra, hasta que repentinamente, una voz que suena natural y cordial consigue hacerme regresar; -Perdona,...
La lengua está hecha de palabras que saben sobre acariciar, lamer... La lengua habla, nuestro sexo también habla de todas las maneras posibles.