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Sur le table continuation -Prima volta-

Salgo de la cafetería justo después de ti, espero mientras veo como te alejas. Vas discurriendo por la plaza, hasta dar con la embocadura de una calle, que tomarás para dirigirte a casa tu de tu amiga (Irene?).  En este recorrido de unos 120 metros, te giras unas 10 diez veces, me miras, te giras, avanzas, vuelves la cabeza, me miras de nuevo, sonríes, vuelves a girarte, continúas... vuelves la cabeza hacia mi, te atusas el pelo para asegurarte que tienes buena presencia y me sonríes con dulzura y ternura a la vez, y con un sutilísimo punto de tristeza cuando nuestra campo visual va dejando de coincidir. Me quedo allí un instante, tratando de comprender de alguna manera que es lo que ha pasado, tratando de procesar todo esto… Me he sentido deslumbrado, vulnerable, decidido, frágil, apasionado, invencible, angustiado, audaz… Voy a necesitar tiempo para procesar tantas emociones que se agolpan en mi alma. Unas horas más tarde suena el teléfono, sí, ese mismo que hasta ese momento he ...
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VOLCÁNICOS

Jamás pensé que pudiera haber mujer alguna que cada día me hiciera hervir la sangre y me hiciera  temblar de placer sin que eso se desgastara con el tiempo He perdido la cuenta de los ascensores en los que te he abordado, de las veces que te he bajado los pantalones, subido la falda, arrancado las braguitas… A veces me siento como un salvaje: -!Hola cariño¡ ¿Qué tal... No te dejó terminar la frase… te agarro con toda mi fuerza de hombre, volteo tu pequeño cuerpo, fresco como el de una adolescente, casi como si fueses un pajarillo, te apoyo -una encimera, una mesa, una lavadora, de pie, tanto da…- y te pentro fuertemente hasta terminar en un estremecer. Algo bruto, intenso y salvaje, pero se que te encantan estos arranques de pasión, por suerte tan habituales entre nosotros. Lo revela el rubor de tus mejillas, la humedad de tu entrepierna. Adoro ese beso inocente que me das en la mejilla al terminar, y que me dice que todo está bien, y que siga dejándome llevar por esa pasión que si...

Pintándote -Sur le table-

                                                                          Divago en una mañana de Domingo entre calles, enfrascado en mis preocupaciones habituales, en mi pequeño mundo de personas, luces, sombras, calles  y colores habituales. De repente te advierto charlando animadamente con el vendedor de un puesto de flores, mientras eliges aquellas que más te gustan. El pelo oscuro, las facciones geométricas. Menuda, pero con el cuerpo muy proporcionado, y unos ojos verdes que albergan toda la profundidad del universo. Al llegar a tu altura, me he quedado de repente detenido. No he sido consciente de que llevaba unos segundos observándote incapaz de articular palabra, hasta que repentinamente, una voz que suena natural y cordial consigue hacerme regresar;        -Perdona,...