Salgo de la cafetería justo después de ti, espero mientras veo como te alejas. Vas discurriendo por la plaza, hasta dar con la embocadura de una calle, que tomarás para dirigirte a casa tu de tu amiga (Irene?). En este recorrido de unos 120 metros, te giras unas 10 diez veces, me miras, te giras, avanzas, vuelves la cabeza, me miras de nuevo, sonríes, vuelves a girarte, continúas... vuelves la cabeza hacia mi, te atusas el pelo para asegurarte que tienes buena presencia y me sonríes con dulzura y ternura a la vez, y con un sutilísimo punto de tristeza cuando nuestra campo visual va dejando de coincidir. Me quedo allí un instante, tratando de comprender de alguna manera que es lo que ha pasado, tratando de procesar todo esto… Me he sentido deslumbrado, vulnerable, decidido, frágil, apasionado, invencible, angustiado, audaz… Voy a necesitar tiempo para procesar tantas emociones que se agolpan en mi alma. Unas horas más tarde suena el teléfono, sí, ese mismo que hasta ese momento he ...
La lengua está hecha de palabras que saben sobre acariciar, lamer... La lengua habla, nuestro sexo también habla de todas las maneras posibles.